Crónica de participación en el

MARATON DE NEW ORLEANS, Lo. USA..  

Domingo 28-Feb-10 
Inició: Race y Tchoupitoulas, Garden District  7.00 AM

Venir a New Orleans a correr su maratón es una grata oportunidad de asomarse a una rica sociedad que ha hecho valiosas aportaciones en las artes, las costumbres, y en modos de vida que han pasado a ser universales. Su música, su pintura, su gastronomía, son algunas de las finas manifesta- ciones de su valiosa cultura. Hoy nos recibe con el alborozo de su recién conquistado Súper Tazón de Fútbol Americano y la celebración de su fes- tivo carnaval Mardi Gras que, añadidas al maratón, les resultan tres fiestas
urbanas en un mes.

Se inicia puntual la salida, aunque por lo estrecho de las calles para 15,000 corredores, se hace lento el paso por la alfombra verificadora del chip.teniendo el arco de salida a un lado una de las carrozas alegóricas del reciente Carnaval.

Es de mencionarse que la ruta de este maratón comprende las primeras 14 millas en ciudad y las 12 restantes dentro de un parque. Será que los habitantes de New Orleans estaban cansados con sus celebraciones deportivas y carnavalescas, pero fue evidente la ausencia de vecinos, público y porras en la ruta, salvo algunos cruceros céntricos, pero hoy nos abandono un vecindario festivo, contrario a Houston en Enero y Austin en Febrero. Eso si, los grupos musicales de rock estuvieron a la orden del día tanto en gracia, elegancia y versatilidad.

Desde el inicio a la milla 4 se corre por el vecindario integrado por la típica arquitectura sureña norteamericana: casas con techos de dos aguas y terminadas en picos, gran cantidad de ventanas, imprescindible porche al frente del que salen las columnas al siguiente nivel y revestidas de madera y ladrillo. Algunas daban la sensación que, de pronto, de ellas saldrían   Scarlet O`Hara (Vivian Leigh) y  Jett Butler (Clark Gable) a echar porras a los corredores o invitarnos a su mansión Tara, reviviendo la  película “Lo Que el Viento se Llevó”.

Las millas 5 y 6 las corremos dentro del Audabon Park que también está solitario, con los grupos musicales alegrándonos, y ya para salir uno de los
escasos grupos de animación vestidos de cavernícolas tiene la buena puntada de ofrecer martinis a los corredores, claro que bajos en alcohol.
En la milla 7, a un costado de las universidades Loyola y Tulane, se inicia
la larga travesía de St. Charles Ave., con sus rieles al centro para los tranvías, que nos lleva al centro o down town  ( milla 10).
Las millas 11 y 12 se corren entre los edificios modernos de su centro pasando Canal St. que es una de sus calles emblemáticas por ser el inicio
del Barrio Francés al cual ingresamos por su Avenida Decatur admirando,
a la izquierda,  las casas antiguas con sus terrazas y finos herrajes, la Catedral de San Luìs, la estatua de Andrew Jackson, y a la derecha la rivera del Río Mississippi con su estancia del Camino a la Luna, la estatua muy nuevecita de Juana de Arco  (La Dama de Orleans) y el mercado francés donde, como en el mundo entero, se ofrece mercancía china barata y muy bien hecha.

Torcemos a la izquierda para tomar Ave. Explanade donde consumiremos las millas 13 y 14 nuevamente sin vecindario y adentrarnos al bello City Park.

Las millas 15 a la 26 las invertimos en este parque que tiene su belleza particular pero que, salvo los grupos musicales y dos grupos de animación,
Se nos carga el pesar de correr en soledad. Terminamos en la meta ahí mismo, computando un tiempo chip de 5.25. Fue mi maratón No. 170.

OBSERVACIONES:
Toda la organización es magnífica. De los 15,000 corredores 11,000 fueron para el medio maratón. Fue el primer evento de la organización Rocknrol en esta ciudad. Hubo oportunidad de saludar al Alcalde Electo Mr.Mitch Landrieu, un peloncito muy simpático, quien corrió el medio maratòn.

CURIOSIDADES:
¡En transporte terrestre les ganamos una batalla a los
norteamericanos!: de Laredo, Texas a New Orleans, ida y vuelta, en los Greyhounds, ¡cambiamos 10 veces de autobús! con esperas hasta de 3 horas ¡en madrugada (de las 2 a las 5 AM)! es mas,  dos de las estaciones están en las “Exit” (salidas) de la carretera 35, la estación es una Burger King y la supervisora es la Cajera en turno. No tienen asientos numerados y en cada transborde existe el riesgo de que el autobús esté lleno, pues la cola para subir ya está formada  antes de que llegues bajo el principio que incluso traen sus ticket  “first time, first take” (el primero que llega tiene derecho a subir al autobús). Aseguro, por propia experiencia, que los Futura, los Senda, los ADO, los Flecha Amarilla, los Primera Plus, son magníficos y tienen bien programadas sus viajes sobre todo en distancias largas…pero como lo hemos afirmado ¿Quién nos quita lo bailado?
Ojalá haya oportunidad de volver.