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Por JULIO MITATES BACCA /  
Domingo 11 de Octubre-09 Inicio: 7.30 horas Barrio Belgrano

CRÓNICA DE PARTICIPACIÓN EN EL MARATÓN DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.

Que grato es encontrar ambientes cordiales, trato deferente en las personas y gran disposición a servir, como lo que encontré en esta bella ciudad de Buenos Aires, urbe cosmopolita de claro estilo arquitectónico modernista en sus edificios, sus jardines, sus centros universitarios, sus amplias avenidas, su sistema de transporte, de tal manera que la hacen una ciudad cómoda, habitable, fluida. En este marco urbano se realiza su maratón que en los 42,195 metros de extensión se nos presenta 100% plano y, si a eso le agregamos un clima envidiable (8 centígrados al inicio y 16 al final), nublado, con lluvia la noche anterior y todo enmarcado en tu propio idioma español, se conjuntan las condiciones idóneas para correr un maratón. En la unión de las avenidas Figueroa Alcorta y Monroe, Barrio Belgrano, a orillas de la ciudad universitaria y a pocos metros del estadio de futbol de River Plate, en punto de las 7.30 horas suena el disparo de salida para 12,000 corredores (4,000 de maratón y 8,000 de medio maratón) en una mañana fresca, alegre y nublada, que nos conduce por los verdeados jardines de la amplia avenida Figueroa Alcorta, para luego torcer a la derecha y darle la primer vista a uno de los lugares señeros de Buenos Aires, como lo es su Hipódromo (Km. 3) evocando los tangos de Gardel (…Por una cabeza de noble potrillo yo juré mil veces no volver a apostar…pero si algún pingo llega a hacer cita el domingo…yo me juego entero…que le voy a hacer..). Y si de avenidas anchas se trata, ahora entramos a la Ave. del Libertador donde hacemos una larga recta rodeados de esos edificios de corte europeo que tanto abundan en esta ciudad y que nos da la oportunidad de admirar de paso a su Museos de Artes Finas, al Monumento a la Patria, al Jardín Japonés (…donde el pícaro Garufa visitaba sus antros “tu Máma, dice que sos un bandido, porque supo que te vieron, la otra noche, en el Parque Japonés…), pasamos por Monumento a Eva Perón y le damos una ligera vuelta para observar muy de cerca el Cementerio de la Recoleta y al término de esta avenida entrar a su centro histórico (Km.9). Entramos ahora a Ave. Tucuman, céntrica y angosta comparada con las anteriores, que nos lleva a la 9 de Julio, una de las avenidas del mundo (eso dicen los argentinos), que hubiéramos deseado abarcar más pero el transcurso es de escasos 200 metros para topar con el Obelisco que es el centro de reunión para celebraciones en la ciudad de Buenos Aires y equivalente a nuestro Angel de la Independencia en el Paseo de la Reforma capitalino (Km.11). Seguimos por Ave. Corrientes, una de las calles más inspíradoras de tangos (”A Media Luz”..Corrientes 348 segundo piso ascensor, no hay porteros ni vecinos, adentro gozo y amor…). Dejamos Corrientes y entramos por la Diagonal Sur para llenarnos de historia argentina al arribar a la Plaza de Mayo rodeada de los edificios de Catedral, Cabildo y, sobre todo, la Casa Rosada, asiento presidencial.(Km. 13). Nos duele dejar este conjunto escénico pero la recompensa es que ahora entramos a Paseo Colón, (…en un viejo almacén del Paseo Colón donde van los que tienen perdida la fe, una tarde encontré a un borracho que lloraba así: la mujer que yo quería con todo mi corazón, se me ha ido con el hombre que la supo seducir…) amplia, bella, enjardinada calle donde admiramos la preciosa estatua que significa el Himno al Trabajo, además de los imponentes edificios ministeriales de Economía, Defensa y Educación para entrar ahora a dos de los mas famosos barrios en el mundo futbolero: San Telmo y La Boca (Km.15) En estos barrios se impregna el sentimiento del arrabal tanguero, se siente muy cerca el rasgueo de las guitarras con el sonido agudo del bandoneón y parece que surgen de esas casas antiguas y vecindades los personajes descritos por los tangos aprendidos desde mi niñez ( …Mocosita no me dejes morir, vuelve al cotarro quiero verte otra vez…Arrabal amargo: cuna de pleitos y cantores, de broncas y entreveros de todos mis amores, en tus muros con mi acero yo grabé nombres que quiero: Rosa, la milonguita; era rubia Margot, y en la primer cita la paica Rita me dió su amor…Viejo Barrio, que tenés el alma inquieta de un gorrión sentimental, perdoná si al evocarte se me suelta un lagrimón, que al rodar en tu empedrao es un beso prolongao que te dá mi corazón…), pero el acabose es llegar a la combinación de dos lugares sacrosantos de los bonaerenses: Estadio de Boca Juniors (el sitio adorado para todo aficionado al futbol) y calle Caminito (…Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar…yo a tu lado quisiera caer y que el tiempo nos mate a los dos…) (Km.20). Lo romántico se nos tiene que acabar, porque ahora viene una parte que si bien es escénica, también tiene su lado hastiante ya que se trata de entrar a los muelles de Puerto Madero a orillas del Río de la Plata, y como lugar de carga y descarga de mercancías se combinan a los lados de la ruta los transportes y maquinaria pesados, trailers, plumas cargadoras, gruas transportadoras, bulldozers, payloaders y la gente que las trabaja (por cierto fué a los únicos que vi tomando mate) (Km.23). Salimos de los muelles y nos vamos ahora por Ave. Costanera Sur, que es un amplio y largo malecón limitado por el Río de la Plata y que al otro lado tiene una reserva ecológica y un parque natural que sentí mucho no haberse incluido en la ruta.(Km.27). Rodeamos los diques, muelles y canales para llegara ahora a rodear a la Estación Retiro, que es el nucleo concentrador de la transportación citadina (autobuses, trenes, omnibus,etc.) Km. 30. Seguimos ahora por la ruta de las dársenas, lugares para resguardar instalaciones de los puertos, donde la larga avenida casi recta Costanera Norte nos lleva a atravesar el bello aeropuerto Newbery, el Planetario y su abundante bosque, donde recuperamos el ambiente verde y frondoso de las avenidas bonaerenses.(Km. 35). Retornamos a la Ave. Figueroa Alcocer para nuevamente pasar por el Hipódromo y su campo de golf (Km.40). Al llegar a este Km. 40 como tenemos que dar una vuelta en U nos damos cuenta que ese punto lo tocamos tres veces durante la ruta. (O sea que alguien “tramposo” que gustara de cortar camino pudiera haberse ahorrado 38 Kms.). Los últimos dos kilómetros son los primeros por los que salimos, llegando a la meta con un tiempo para no pronunciarse en voz alta de 5 horas 30 minutos, habiendo acreditado mi maratón No. 164. OBSERVACIONES:Un maratón plano completamente; mucho desperdicio de agua al abastecerte con botellas de ¾ de litro; toda la ruta perfectamente protegida por Tránsito; muy poca porra en las calles, la mayor parte casi desiertas; muy austeros los souvenirs del maratón, sujetos a la playera y la medalla, nada más; este año cambiaron la ruta, la anterior era más céntrica; muy cortés y atenta toda la gente involucrada en el maratón: voluntarios, médicos, funcionarios, CURIOSIDADES: Me toco estar en los dos juegos básicos para Argentina en su ansia de llegar al Mundial (Arg-Perú y Arg-Uruguay) y a pesar de las victorias respectivas nadie en la calle, ni en los bares, estaba celebrando. Mi hotel quedaba a una cuadra del Obelisco y estaba solo completamente; ¿porqué tanto alboroto en Monterrey cuando se celebra que un equipo perdedor local no desciende?. El ambiente europeizado de Buenos Aires hace que el nivel de precios sea caro: traducidos a pesos nuestros, una cerveza comprada en el Oxxo equivalente $32, una comida corrida como las nuestras $140; pero ya entrado en gastos inevitable es chutarnos unos churrascos y chinchulines con salsa chimichurris aderezados con vino regional…los espectáculos de tango ahora son modernistas con orquestas muy refinadas lo que lo hace no muy antojable de ver…atrás quedó la imagen del argentino farsante y arrogante: lo que encontré fué cortesía, buen trato y gentileza en todas partes. Una muy bella experiencia. Los latinos tenemos grandes bellezas urbanas y mucho que enseñarle al mundo entero. Ojalá y tengamos nueva oportunidad futura de volver.

Casa Rosada

Catedral, Buenos Aires