MARATON DE AUSTIN, TEXAS.

 

CRONICA DE PARTICIPACION

Domingo 14 de Febrero de 2010

7.00 AM  Ave. Congress fuera del Teatro Paramount

 

Por: Sr. Julio Mitates.

La ciudad de Austin conquista a todos los que gusten de vivir en un lugar amable,

donde una abundante juventud puebla sus calles, donde los grupos musicales que amenizan la ruta de un maratón son mismos vecinos que por este motivo están de fiesta

en su suburbio, donde se siente la comodidad de estar identificados sus habitantes

en los propósitos de pugnar por hacerse de una masa urbana refinada cívicamente.

Austin denota que es una ciudad que invita a vivir de una manera serena,  donde se pueden cultivar las artes (sobre todos las musicales y las plásticas) y las humanidades (sobre todo la historia y la filosofía).con mayor relevancia que las profesiones técnicas

propias de una urbe industrial, financiera o turística.

Nos formamos en Ave. Congress, en medio de edificios esbeltos que semejan agujas apuntando al cielo y de espaldas a su centro político: el Capitolio. Puntualmente se

dispara la salida y nos arrancamos 14,000 participantes deseosos de devorar 42195 metros de pavimento de esta Capital del Estado de la Estrella Solitaria y también bautizada como la Capital Mundial de la Música en Vivo.

Cruzamos por primera vez  el Lago Lady Bird ofreciéndonos esta avenida el paisaje típico de un centro urbano norteamericano (“downtown”): sus centros comerciales,

sus restaurantes y bares donde, precisamente, se puede disfrutar de los grupos musicales

en vivo que abundan en esta ciudad, hasta culminar, a la izquierda, en la milla 3 con el campus de University St. Edwards, donde tornamos a la derecha para tomar 1ª. Avenida.

 

Por 1ª. Avenida ya podemos adentrarnos a lo mejor que nos va a ofrecer esta ciudad en su ruta maratónica: su vecindario siempre complaciente con los corredores, su gran cantidad de voluntarios ofreciéndonos los abastecimientos, sus numerosos grupos musicales amenizando la ruta (en algunos de sus nombres, en mi traducción libre al español, se incluye su sentido poético: “Recíbeme en tus Sueños”,  “Te Espero en la Gloria”, “Mensajeros de Alegría”, “Hijos del Jubilo”,  etc.).

 

Llegamos a la milla 6 donde saludamos a la izquierda al Centro de Convenciones Palmer, donde el sábado recogimos el número, y al cruzar otra vez el Lago Lady Bird y dar vuelta a la izquierda en la Ave. Cesar Chávez (a la memoria del gran luchador social por los derechos de los chicanos) nos recibe la algarabía del público porrista que se trasladó del punto de salida recibiendo apapachos, sonrisas y su dulce piropo “¡Locking good!” que nos sabe a gloria, pues nos espera un largo recorrido a orillas del Lago Lady Bird, hasta la milla 10, donde mas adelante suceden dos tristezas: la primera, se nos separan las guapas, lindas, chulas y preciosas corredoras del medio maratón; la segunda, nos esperan 7 millas de columpios (subidas y bajadas) que mucho nos recuerdan a la Ave. Las Amèricas ( Deportivo Contry) , Leones en Cumbres (Coyotes) y Urdiñola en Saltillo. Llegamos a la milla 17 con esta penalidad pero llenos de estimulante música rock.

Al llegar a Ave. Foster, Milla 18, en el North Cross Mall,  el corazoncito de todo aquel que haya corrido este maratón desde 1999 llora lagrimas de sangre porque recuerda que aquí iniciaba la ruta antigua de esos años en que este maratón era de bajadita en su 90% (aquí llegué a tener marca ¡de 4 horas 15 minutos! en el año 2000). Pero volvemos al presente y nos enfrentamos a la realidad, se nos acabaron los columpios y en cambio llegamos a un vecindario, Joseph Boulevard y Morrow, que se nota su alta capacidad económica donde sus habitantes nos reciben con mil halagos costeados por ellos mismos, es decir, fuera de los abastecimientos normales, detalle que nos recuerda a las Colonias La Rosita y El Campestre en Torreón (Maratón Lala) sobre todo por la cantidad de niños, amas de casa y familias enteras que salen de sus hogares a estimular a los corredores (Milla 20).

 

Seguimos un tanto ruta plana, con algunas bajaditas aunque no muchas, pero que tienen

como marco el vecindario que nos vuelve a llenar de sonrisas, el abastecimiento que es

suficiente, los voluntarios que nos asisten, los conjuntos musicales en todo su apogeo,

la gran cooperación de automovilistas y agentes de tránsito donde no se escucha ningún claxon desesperado y un sol brillante, pero compasivo en su calor, un aire fresco muy agradable para correr, aunque estábamos temerosos porque nos fuera a alcanzar alguna colita de las nevadas norteñas. Llegamos a la milla 23 en la Ave. Duval donde se siente que el fin está cercano.

 

Nos metemos a la milla 24 donde por la Ave. San Jacinto alcanzamos a ver la cúpula del Capitolio que nos indica que la medalla y la playera de finalista están a nuestro alcance.

Antes pasamos por el estadio de los Cuernos Largos de fútbol americano y el Centro Vaquero que está enfrente (milla 25), y las instalaciones de la Universidad de Texas en Austin a nuestra derecha para enfilarnos a la Ave. Luther King (siempre admirado y respetado) para voltear a la izquierda por Ave. Congress y saludar en la mera esquina el Museo de Historia Estatal y, suspirando, llegar a la milla 26 en las afueras del Capitolio.

La llegada a la meta es emotiva por las porras que nos echan los espectadores; como el nombre está impreso en el número, siente uno que al referirse al nombre propio, aunque sea con acento extranjero, todos nos conocieran y nos quisieran. Llegamos con un tiempo de 5.25 que la única que me lo alaba es mi nieta de 4 años. Completé mi maratón No. 169.

 

OBSERVACIONES: Es comprensible que en aras del mayor volumen de inscripciones se programen carreras de menor distancia al maratón, pero que deseable sería que quienes corren esa distancia menor, ascendieran a correr la distancia de maratón y no se quedaran en dichas distancias menores. En maratón fuimos 4039 finalistas; en medio maratón 8482 y en 5K 756. Es de notar que el 70% de medio maratón fueron mujeres.

 

CURIOSIDADES: Este maratón es bastante conocidos por los regios porque nos queda cerca (7 horas), no incita a los gastos superfluos (salvo las vueltas a San Marcos sobre todo las señoras), es en línea recta por la carretera 35, no te absorbe mas del fin de semana,  lo único es que la revisión de regreso en nuestra patria, en últimas fechas, ha estado muy tardada.  De 3 à 4 horas cuando bien te va. De cualquier manera: lo bailado ¿Quién te lo quita? Desde luego que volveremos el año entrante, Dios mediante.

 

mitates@prodigy.net.mx