El domingo 7 de Enero-07 tuvimos oportunidad de participar
en el Maratón de Mérida, Yucatán,
que se celebra en el marco de las fiestas por el 465
aniversario de su fundación. En varias ocasiones
hemos opinado que el maratón significa, para
la ciudad que lo celebra, un motivo de júbilo
urbano enlazándose la comunión ciudad-ciudadano.
Mérida celebra su nacimiento convocando a sus
ciudadanos, e invitados, a que paseen sus calles durante
42,195 metros, invadiéndola de sudor, esfuerzo,
jadeo y alegría. Una novedad: este maratón
inicia a las 6 de la mañana, de tal manera que
sus primeros kilómetros los corremos en las penumbras
del amanecer, tomando las calles de su centro histórico
(Plaza Principal, Palacio Municipal, Catedral, Calle
62, Casa de Montejo) trotando por la Plaza Santa Lucía,
refugio de sus trovadores, su Paseo de Montejo y su
emblemático Monumento a la Bandera con un sabor
de madrugada que parece envolvernos en el romanticismo
de una serenata yucateca. Continúa el recorrido,
enteramente plano, por sus bonitas calles lineales,
planificadas de tal manera que siempre se cuenta con
sombra en una de sus aceras, respondiendo sus nombres
a la manera mas sencilla que el hombre ha tenido de
nombrar y clasificar las cosas: por números,
calle 30, calle 47, etc. Recorriendo escuelas, fábricas,
monumentos históricos, clubes deportivos y zonas
residenciales que, en conjunto, le dan a Mérida
el toque distintivo de ciudad moderna. Por la entrada
del sol empieza a templarse más el ambiente dando
lugar a lo más conocido de Mérida: su
calor húmedo. Se llega por el kilómetro
34 a la Avenida Prolongación Montejo donde se
combina el cruce de maratonistas con ciclistas familiares
que también contribuyen a celebrar la fundación
de su ciudad, formándose un ambiente cordial
y caballeroso, propio de los meridenses. El abastecimiento
de líquidos y rehidratantes se cumple con abundancia,
la protección del corredor por Transito excelente,
la asistencia de los organizadores municipales para
auxiliar a algún corredor rezagado o cansado
es puntual. Afortunadamente, de acuerdo al reporte final,
no se llegó a necesitar del auxilio de ninguna
de las ambulancias que fueron desplegadas en la ruta.
Finalmente, con un tiempo colgado de cuatro horas y
cuarenta minutos, retornamos a la Calle 62 frente al
Palacio Municipal donde culminamos esta aventura que,
felizmente, repetimos ya que la habíamos corrido
también el año 06, premiándonos
con una bonita medalla, el cariño de la gente
en la plaza que nos recibe con música de jarana
y picarescas “bombas” yucatecas, abundante
fruta y sol a plomo. Curiosidades en este maratón:
¡Sorpresa! En Mérida la venta de bebidas
Alcohòlicas se suspende desde el viernes a las
9 de la noche hasta el domingo a las 24 horas. Me comentaban,
desde el año anterior, que esta disposición
municipal tiene más de 30 años, que los
meridenses la han aceptado y que su índice de
violencia vial por motivos alcohólicos es sumamente
baja. Que envidia, he pensado.Claro que si se le busca,
es posible encontrar…Otras curiosidades: la facilidad
de encontrar hoteles sencillos, limpios, céntricos
y, sobre todo, baratos. La ausencia de embotellamientos
viales en el centro de Mérida, a pesar de la
estrechez de sus calles. No clasifico como curiosidad
lo siguiente sino como nota distintiva de Mérida:
su gran oferta cultural: conciertos con orquesta sinfónica,
serenatas yucatecas, conferencias serias sobre temas
maduros: paz, desarrollo, literatura, audiciones publicas
de música caribeña, funciones de ballet
clásico y lo más gratificante de ellas:
gratuitas, céntricas y de libre admisión.
