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Y el ganador absoluto es... un master

Por Rosa María Arredondo Rivera

En México, el nivel competitivo de nuestros atletas aún sigue estancado y esto se refleja de manera más cruda cuando atletas de la categoría master, que están en muy buena forma gracias a los intensos entrenamientos y a los años de experiencia dentro de las carreras de ruta, ganan las competencias a corredores más jóvenes, aunque a la hora de la premiación, en múltiples ocasiones, reciben—a pesar de haber sido los primeros en cruzar la meta— un premio considerablemente menor al otorgado a los corredores de la categoría libre, donde se supone se encuentran los más rápidos.

¿Cuántas veces hemos presenciado el triunfo de atletas como los hoy veteranos Artemio Navarro y Martín Mondragón, o los master Benjamín Paredes, Emma Cabrera y la rusa Albina Gallyamova, quienes como atletas de la categoría master se han impuesto al grueso de competidores y no siempre han recibido sus premios de ganadores absolutos?

Esta misma situación la han vivido los regiomontanos Rogelio Salinas y Antonio Gutiérrez, o Antonio García y Martín Rodríguez, estos dos últimos corredores de Torreón, Coahuila, quienes tras hacer un tremendo esfuerzo y ganar las competencias en estados del norte del país, son premiados como master y no como absolutos, y los de la categoría libre, que llegan a la meta después de ellos, reciben mejores premios.

Esta premiación desigual obedece, en muchas ocasiones, a la falta de conocimiento y de experiencia de parte de los organizadores de carreras, quienes al no contar dentro de su equipo de colaboradores con personas que tengan los conocimientos necesarios para diseñar una premiación acorde al desempeño de los corredores, cometen, sin mala fe, injusticias con los atletas master.

Artemio Navarro Alejandre, atleta mexicano con importantes triunfos a nivel nacional e internacional, impuso en los 90, marcas mundiales como master en 15 y 25 kilómetros (44:44, y 1:16:58) y en no pocas ocasiones a lo largo de 27 años, se ha proclamado como vencedor absoluto, muchas veces ya como corredor master y también le ha tocado recibir, cuando hay premios en efectivo, menos dinero que los libres.

Al respecto, Artemio Navarro comenta a Runners North que este tipo de premiaciones son injustas y que los organizadores de carreras deberían respetar el trabajo de todos los atletas por igual.
“Son raros los eventos donde se reconoce nuestro esfuerzo, recuerdo
que solamente una vez, ya como veterano, les gané a los de la categoría master y por ese triunfo me dieron un bono extra aparte del premio como veterano. Ojalá en todos los eventos fuera igual”.

Atletas como el master Benjamín Paredes, campeón centroamericano, panamericano y corredor olímpico en la prueba de maratón, consideran que aunque esta situación no se debería suscitar, es decisión del atleta master participar o no, y si corre sabiendo de antemano que en la convocatoria no se considera la categoría de absolutos, no debe quejarse ni protestar si llega a ser ganador general y recibe un premio menor.
“Lo que debería hacer el atleta master, si se siente con la capacidad y la confianza de ganar, es inscribirse, cuando exista la posibilidad, en la categoría libre, porque como corredores debemos respetar lo que se establece en la convocatoria”.

Ante este panorama, los organizadores de eventos atléticos deberían poner más
atención a este asunto para tener competencias más equitativas en términos de premiación, porque aunque si bien es cierto que en la mayoría de las carreras los corredores libres son los más rápidos —de ahí que los montos sean más altos para esta categoría—, no deben descartar la posibilidad de tener como triunfador absoluto a un atleta master o incluso a un corredor juvenil, y aquí nos remitimos al keniano Josphat Kibet, quien tiempo atrás, como juvenil, se alzó con la victoria absoluta en muchas ocasiones.

Lo ideal sería, como se hace en gran parte de las carreras de ruta no sólo de nuestro país sino de otras naciones, premiar —cuando es en efectivo—, con los montos más altos a los tres primeros lugares absolutos, sin importar a qué categoría pertenezcan, y después entregar a los demás corredores, los premios correspondientes de acuerdo al lugar de llegada dentro de su categoría.
Esto sería más justo, y con ello se reconocería, en su justa medida, el trabajo serio, arduo, disciplinado y constante de los corredores más rápidos, quienes además de recibir los aplausos y las felicitaciones, quedarían más motivados para seguir adelante con sus entrenamientos.

Si tienes algún comentario sobre el artículo, escríbeme a rosacorredora@yahoo.com.mx