Nadie como Ana:
Por: Carlos Guerrero.
Yo conocí a Ana Guevara, fue una mañana de verano de 2002 en el estadio Tecnológico de Monterrey, después la volví a ver en algunos eventos atléticos. Aquella vez estuvimos platicando en una forma breve, entonces recién era Ana Guevara la campeona.
La primera impresión es de una persona totalmente directa y sin tapujos, fuerte y valiente. Creo que esos fueron algunas de las características de su personalidad que le ayudaron a encumbrarse al éxito.
Después vinieron sus máximos triunfos en los Campeonatos Mundiales y en la Golden League, también sus largas concentraciones en Europa rumbo a los juegos olímpicos de Atenas 2004, toda su concentración estaba puesta en su carrera deportiva, por lo que los manejos de los federativos ni le afectaban ni le beneficiaban, sino todo lo contrario.
Poco a poco empezó en ella a despertar el interés social, el escándalo sucedido en el Mundial de Osaka fue el detonante y toda la historia ya es sumamente conocida.
Ana es una persona totalmente diferente a la mayoría de los mexicanos. ¿Cual diferencia? Sencillo, ella no tiene miedo, por eso enfrento a los dirigentes del “deporte” mexicano, Si no tuvo miedo cuando logro dominar los escenarios atléticos mundiales, ¿ustedes creen que iba a tener miedo enfrentar a estos usadores del deporte?
Vaya desde aquí mi respeto y admiración a esta gran deportista que a base de esfuerzo, dedicación e inteligencia conquisto lo que la mayoría ni siquiera se dan la oportunidad de pensar, “el éxito internacional”.
Si la mayor parte de los mexicanos tienen miedo por ejemplo a: tomar la palabra en público, declarar un sentimiento, solicitar un aumento de sueldo, cambiar de trabajo, tirar un penalti, etc. Piensen ustedes la mentalidad tan distinta que tiene Ana, una persona que ni el dinero la detuvo, ella tenia la opción de renunciar a correr por México y seguir compitiendo en Europa en forma individual, pero es tanto su desprendimiento que prefirió cortar de una sola vez su relación con esta falsa organización que dirige el deporte federado en este país.
Que viva Ana y que vivan los valientes como ella, porque gracias a este tipo de personas es que se logran los cambios significativos en nuestro país.
CARLOS G.